AUTOR : Harriet Beecher Stow
TITULO : LA CABAÑA DEL TIO TOM
A mi en lo personal lo poquito que leí me gusto mucho, ya que habla de como los esclavos pasaban a diferentes propietarios y que algunos los trataban mal , también habla de una esclava de nombre Elisa a la cual le querían quitar a su hijo para venderlo junto con el otro esclavo Tom al cual ella le avisa para que huyera pero el se reusa, ella con el corazón de madre huye lejos con su hijo para que no los encuentren.
domingo, 16 de mayo de 2010
REPORTE 1
Nombre del la obra: Pequeño hombre
Autor: Emilio Rojas
Trata de que hace un tiempo el pequeño hombre del saber indagaba, con su afán por delante, en uno de tantos caminos encontró a un aciano que le hablo de un lejano lugar, donde cada uno de sus habitantes era un sabio.Maravillado de tal pueblo, se puso a buscarlo hasta que sus ojos sonrieron por hallarlo. mas a la entrada había un letrero que decía "Prohibida la entrada si no vienes con el oído abierto, con el corazón en la mano y con la verdad en tus labios" y el pequeño hombre regreso sobre sus pasos. Había aprendido que la sabiduría antes de discernir, y en muchos casos después de hacerlo, no debe prohibir.
Autor: Emilio Rojas
Trata de que hace un tiempo el pequeño hombre del saber indagaba, con su afán por delante, en uno de tantos caminos encontró a un aciano que le hablo de un lejano lugar, donde cada uno de sus habitantes era un sabio.Maravillado de tal pueblo, se puso a buscarlo hasta que sus ojos sonrieron por hallarlo. mas a la entrada había un letrero que decía "Prohibida la entrada si no vienes con el oído abierto, con el corazón en la mano y con la verdad en tus labios" y el pequeño hombre regreso sobre sus pasos. Había aprendido que la sabiduría antes de discernir, y en muchos casos después de hacerlo, no debe prohibir.
CUENTO 2 (INVENTADO)
El Nuevo Amigo
Eraun dia de invierno. Caía la nieve, soplaba el viento y Belinda jugaba con unos enanitos en el bosque. De pronto se escucho un largo aullido.¿Que es eso? Pregunto la niña .Es el lobo hambriento. No debes salir porque te devoraria le explico el enano sabio.AL dia siguiente volvio a escucharse el aullido del lobo y Belinda , apenada, penso que todos eran injustos con la fiera. En un descuido de los enanos, salio, de la casita y dejo sobre la nieve un cesto de comida.Al dia siguiente ceso de nevar y se calmo el viento. Salio la muchacha a dar un paseo y vio acercarse a un cordero blanco, precioso. ¡Hola, hola! Dijo la niña. ¿Quieres venir conmigo? Entonces el cordero salto sobre Belinda y el lobo, oculto se lanzo sobre el, alcanzandole una dentellada. La astuta y maligna madrastra, perdio la piel del animal con que se habia disfrazado y escapo lanzando espantosos gritos de dolor y miedo.Solo entonces el lobo se volvio al monte y Belinda sintio su corazon estremecido, de gozo, mas que por haberse salvado, por haber ganado un amigo.
Eraun dia de invierno. Caía la nieve, soplaba el viento y Belinda jugaba con unos enanitos en el bosque. De pronto se escucho un largo aullido.¿Que es eso? Pregunto la niña .Es el lobo hambriento. No debes salir porque te devoraria le explico el enano sabio.AL dia siguiente volvio a escucharse el aullido del lobo y Belinda , apenada, penso que todos eran injustos con la fiera. En un descuido de los enanos, salio, de la casita y dejo sobre la nieve un cesto de comida.Al dia siguiente ceso de nevar y se calmo el viento. Salio la muchacha a dar un paseo y vio acercarse a un cordero blanco, precioso. ¡Hola, hola! Dijo la niña. ¿Quieres venir conmigo? Entonces el cordero salto sobre Belinda y el lobo, oculto se lanzo sobre el, alcanzandole una dentellada. La astuta y maligna madrastra, perdio la piel del animal con que se habia disfrazado y escapo lanzando espantosos gritos de dolor y miedo.Solo entonces el lobo se volvio al monte y Belinda sintio su corazon estremecido, de gozo, mas que por haberse salvado, por haber ganado un amigo.
CUENTO 1
El Castigo del Alvaro
Erase un hombre muy rico, pero también muy avaro. Un día acudió a la feria, donde le ofrecieron un jamón muy barato.-Se, lo compro! Después de todo, hago un negocio, pues con ese dinero ni patatas hubiera adquirido.
Y se dio el gran atracón de jamón, manjar que nunca probaba. Resultó que estaba podrido y al día siguiente, aquejado de fuertes dolores, hubo de llamar al médico.-~Qué habéis comido? -le preguntó el galeno.El avaro, entre suspiros, mencionó su compra barata.-¡Buena la habéis hecho! -se burló el médico-. Entre la factura de la botica y la mía, caro va a saliros el jamón podrido.
Erase un hombre muy rico, pero también muy avaro. Un día acudió a la feria, donde le ofrecieron un jamón muy barato.-Se, lo compro! Después de todo, hago un negocio, pues con ese dinero ni patatas hubiera adquirido.
Y se dio el gran atracón de jamón, manjar que nunca probaba. Resultó que estaba podrido y al día siguiente, aquejado de fuertes dolores, hubo de llamar al médico.-~Qué habéis comido? -le preguntó el galeno.El avaro, entre suspiros, mencionó su compra barata.-¡Buena la habéis hecho! -se burló el médico-. Entre la factura de la botica y la mía, caro va a saliros el jamón podrido.
Me vale
Esta bien, ahorita le voy a comprar cosas bonitas que le agradan, porque me dijo "suave", porque cuando le dije que hablemos, acepto por eso me la voy a llevar, por que esta bien buena, tiene unas nalgas... que hay dios, como que siento que no voy a poder resistir...Se parece a la Briskin, lo único que le falta es una minifalda. pero de perdida le voy a comprar su abrigo de lana, y no me importa si mis padres se enojan, ya puedo mantenerla, y además estoy harto de pasar gasto a mi casa; total con lo que me vaya cayendo la mantengo, al fin que ya soy mayor de edad.
Acepto
Aceto
Y me dijo ¡si, acepto, es una hermosura, muy cariñosa, y en la actualidad hasta me visto mas mejor. Lo que me apena es que ande pague y pague cuando la invito al cine. Sabe ser una mujer como las que a mi me gustan, pero no me voy a casar con ella, hasta al menos que yo tenga capital para ofrecerle, por que si no, se me puede descomponer el noviazgo.
Y me dijo ¡si, acepto, es una hermosura, muy cariñosa, y en la actualidad hasta me visto mas mejor. Lo que me apena es que ande pague y pague cuando la invito al cine. Sabe ser una mujer como las que a mi me gustan, pero no me voy a casar con ella, hasta al menos que yo tenga capital para ofrecerle, por que si no, se me puede descomponer el noviazgo.
Los chicharrones
Le cayeron en su casa, porque le encontraron lo que en la bolsa del pan, y ahí mismo le hicieron recuento de todo lo que había hacho.
Pero pronto me mando a llamar, y fui lo más rápido... ¿para que son los amigos?... Y que me encuentro a un amigo y el que se encuentra a otro, y así de amigo en amigo hasta que arreglamos todo...
Que le digo, no tengas de miedo en el sistema delincuente.
Tu éntrale al plan total, te espero haya afuera con mi amigo el patas de hule, y muy pronto vas a ser un experto tu aguanta, tranquilo hermano que yo aquí mando.
Pero pronto me mando a llamar, y fui lo más rápido... ¿para que son los amigos?... Y que me encuentro a un amigo y el que se encuentra a otro, y así de amigo en amigo hasta que arreglamos todo...
Que le digo, no tengas de miedo en el sistema delincuente.
Tu éntrale al plan total, te espero haya afuera con mi amigo el patas de hule, y muy pronto vas a ser un experto tu aguanta, tranquilo hermano que yo aquí mando.
martes, 4 de mayo de 2010
La Señora de Negro
En Naranjillos había una muchacha muy guapa que acababa de quedar huérfana. Un día, una amiga suya llegó a contarle que habían visto a su madre en el camino del Barrial, cerca del pueblo. La muchacha no creyó lo que su amiga le dijo, “está bien muerta y enterrada” –le contestó-. Sin embargo, su amiga no había sido la única en ver aquella aparición, muchas señoras del pueblo se encontraron en el camino del Barrial a la señora vestida de negro; sucia, enlodada y con el pelo enmarañado. Le preguntaban quién era o a quién buscaba, pero la mujer de negro no contestaba, todos creían que era muda.
Seguían viendo a la mujer deambulando de arriba para abajo en el camino del Barrial y la gente empezó a comprender que era un alma en pena. La amiga de la muchacha fue a hablar con ella:
“Es tu mamá, estoy segura” –dijo la amiga-.
“Pero si está muerta” –aseguraba la muchacha-.
“Es ella, seguro anda penando... ¿has cuidado bien a tus hermanos?” –inquirió con algo de timidez-. A la muchacha no le agradó la pregunta, y poniéndose nerviosa se fue. Al día siguiente una señora del pueblo se encontró con la muchacha que traía cara de desvelada y, en general, un aspecto deplorable.
“¡A ver si vas dejando a ese hombre casado!” –espetó de pronto la señora. “Ve a cuidar a tus hermanos y deja descansar el alma de tu madre que anda en pena”. La muchacha se estremeció, ya que efectivamente era la amante de un señor casado y se pasaba con él toda la noche, de modo que en las mañanas no se encontraba en condiciones de atender a sus hermanos ni de salir a trabajar.
Acongojada, decidió ir al camino del Barrial a comprobar si era cierto lo que le decían. Al llegar, encontró a la mujer de negro, se acercó y la reconoció; era su madre. La mujer se puso a llorar; no le dijo nada, pero la muchacha sentía que su madre lo sabía todo, siempre había sido así, adivinaba sus emociones y sus pensamientos. La mujer de negro calmó su llanto y se perdió en el fondo del camino. La muchacha sintió el vacío que dejó su madre y advirtió la súplica que su llanto llevaba.
Con la intención de librarse de la culpa, fue a buscar a su amante y le dijo que no volvería a verlo más, luego fue a su casa y prometió a sus hermanos que nunca los dejaría solos.
Ese fue el último día que la mujer de negro se apareció en el Barrial, camino de Naranjillos
En Naranjillos había una muchacha muy guapa que acababa de quedar huérfana. Un día, una amiga suya llegó a contarle que habían visto a su madre en el camino del Barrial, cerca del pueblo. La muchacha no creyó lo que su amiga le dijo, “está bien muerta y enterrada” –le contestó-. Sin embargo, su amiga no había sido la única en ver aquella aparición, muchas señoras del pueblo se encontraron en el camino del Barrial a la señora vestida de negro; sucia, enlodada y con el pelo enmarañado. Le preguntaban quién era o a quién buscaba, pero la mujer de negro no contestaba, todos creían que era muda.
Seguían viendo a la mujer deambulando de arriba para abajo en el camino del Barrial y la gente empezó a comprender que era un alma en pena. La amiga de la muchacha fue a hablar con ella:
“Es tu mamá, estoy segura” –dijo la amiga-.
“Pero si está muerta” –aseguraba la muchacha-.
“Es ella, seguro anda penando... ¿has cuidado bien a tus hermanos?” –inquirió con algo de timidez-. A la muchacha no le agradó la pregunta, y poniéndose nerviosa se fue. Al día siguiente una señora del pueblo se encontró con la muchacha que traía cara de desvelada y, en general, un aspecto deplorable.
“¡A ver si vas dejando a ese hombre casado!” –espetó de pronto la señora. “Ve a cuidar a tus hermanos y deja descansar el alma de tu madre que anda en pena”. La muchacha se estremeció, ya que efectivamente era la amante de un señor casado y se pasaba con él toda la noche, de modo que en las mañanas no se encontraba en condiciones de atender a sus hermanos ni de salir a trabajar.
Acongojada, decidió ir al camino del Barrial a comprobar si era cierto lo que le decían. Al llegar, encontró a la mujer de negro, se acercó y la reconoció; era su madre. La mujer se puso a llorar; no le dijo nada, pero la muchacha sentía que su madre lo sabía todo, siempre había sido así, adivinaba sus emociones y sus pensamientos. La mujer de negro calmó su llanto y se perdió en el fondo del camino. La muchacha sintió el vacío que dejó su madre y advirtió la súplica que su llanto llevaba.
Con la intención de librarse de la culpa, fue a buscar a su amante y le dijo que no volvería a verlo más, luego fue a su casa y prometió a sus hermanos que nunca los dejaría solos.
Ese fue el último día que la mujer de negro se apareció en el Barrial, camino de Naranjillos
LEYENDA 1
La quemada
En el siglo XVI, vivía en México un español llamado Gonzalo Espinosa de Guevara, llegado a estas tierras con fortuna y con una hija de cerca de 20 años de nombre Beatriz.
Enorme fortuna, belleza y virtud le agenciaron a la muchacha innumerables suplicantes, que nunca lograron su amor.
Hasta que llegó don Martín de Seópolli, noble italiano que se enamoró locamente de ella al punto de no permitir el paso de ningún caballero por la calle donde vivía Beatriz. Lo que evidentemente no les pareció justo a los demás pretendientes. Muchas veces se discutió al ritmo de las espadas, saliendo vencedor siempre el italiano. Todas las mañanas se encontraba el cuerpo herido o sin vida del osado que pretendió acercarse a la casa y ella, aunque amaba a Martín, sufría porque se derramaba tanta sangre por su culpa y también por los celos de su amado.
Una noche en ausencia de su padre e inspirada por el martirio de Santa Lucía -que entregó lo más preciado de su rostro, sus ojos, al pretendiente que con su insistencia trataba de alejarla de la virtud-, llevó a su recámara un brasero encendido, y mientras lloraba y pedía fuerza a la Santa, hundió su rostro en el fuego, pensando que no podía permitir que don Martín siguiera matando a más inocentes, hasta que cayó sin conocimiento.
Un fraile al escuchar su grito de dolor entró a la casa, la auxilió con remedios caseros mientras le preguntaba qué había pasado. Beatriz le explicó y dijo que esperaba que cuando don Martín viera su rostro dejaría de celarla, amarla y de matar a tantos caballeros. La reacción de don Martín al retirar el velo con el que se había cubierto la cara y mirar el hermoso rostro desfigurado fue arrodillarse y declarar su amor. Pidió su mano a Don Gonzalo y días más tarde se casó. Ella entró a la iglesia con la cara cubierta por un tupido velo blanco y después, las pocas veces que salía, siempre lo hizo con el rostro tapado. Nadie volvió a ver el hermoso rostro de Beatriz, que Don Martín, calmado en su amor propio, guardó en el pensamiento.
En el siglo XVI, vivía en México un español llamado Gonzalo Espinosa de Guevara, llegado a estas tierras con fortuna y con una hija de cerca de 20 años de nombre Beatriz.
Enorme fortuna, belleza y virtud le agenciaron a la muchacha innumerables suplicantes, que nunca lograron su amor.
Hasta que llegó don Martín de Seópolli, noble italiano que se enamoró locamente de ella al punto de no permitir el paso de ningún caballero por la calle donde vivía Beatriz. Lo que evidentemente no les pareció justo a los demás pretendientes. Muchas veces se discutió al ritmo de las espadas, saliendo vencedor siempre el italiano. Todas las mañanas se encontraba el cuerpo herido o sin vida del osado que pretendió acercarse a la casa y ella, aunque amaba a Martín, sufría porque se derramaba tanta sangre por su culpa y también por los celos de su amado.
Una noche en ausencia de su padre e inspirada por el martirio de Santa Lucía -que entregó lo más preciado de su rostro, sus ojos, al pretendiente que con su insistencia trataba de alejarla de la virtud-, llevó a su recámara un brasero encendido, y mientras lloraba y pedía fuerza a la Santa, hundió su rostro en el fuego, pensando que no podía permitir que don Martín siguiera matando a más inocentes, hasta que cayó sin conocimiento.
Un fraile al escuchar su grito de dolor entró a la casa, la auxilió con remedios caseros mientras le preguntaba qué había pasado. Beatriz le explicó y dijo que esperaba que cuando don Martín viera su rostro dejaría de celarla, amarla y de matar a tantos caballeros. La reacción de don Martín al retirar el velo con el que se había cubierto la cara y mirar el hermoso rostro desfigurado fue arrodillarse y declarar su amor. Pidió su mano a Don Gonzalo y días más tarde se casó. Ella entró a la iglesia con la cara cubierta por un tupido velo blanco y después, las pocas veces que salía, siempre lo hizo con el rostro tapado. Nadie volvió a ver el hermoso rostro de Beatriz, que Don Martín, calmado en su amor propio, guardó en el pensamiento.
FABULA 2
EL VIEJO PERRO CAZADOR
Un viejo perro cazador, que en sus días de juventud y fortaleza jamás se rindió ante ninguna bestia de la foresta, encontró en sus ancianos días un jabalí en una cacería. Y lo agarró por la oreja, pero no pudo retenerlo por la debilidad de sus dientes, de modo que el jabalí escapó.
Su amo, llegando rápidamente, se mostró muy disgustado, y groseramente reprendió al perro.
El perro lo miró lastimosamente y le dijo:
-Mi amo, mi espíritu está tan bueno como siempre, pero no puedo sobreponerme a mis flaquezas del cuerpo. Yo prefiero que me alabes por lo que he sido, y no que me maltrates por lo que ahora soy.
Respeta siempre a tus ancianos, que aunque ya no puedan hacer de todo, dieron lo mejor de su vida para tu beneficio.
Un viejo perro cazador, que en sus días de juventud y fortaleza jamás se rindió ante ninguna bestia de la foresta, encontró en sus ancianos días un jabalí en una cacería. Y lo agarró por la oreja, pero no pudo retenerlo por la debilidad de sus dientes, de modo que el jabalí escapó.
Su amo, llegando rápidamente, se mostró muy disgustado, y groseramente reprendió al perro.
El perro lo miró lastimosamente y le dijo:
-Mi amo, mi espíritu está tan bueno como siempre, pero no puedo sobreponerme a mis flaquezas del cuerpo. Yo prefiero que me alabes por lo que he sido, y no que me maltrates por lo que ahora soy.
Respeta siempre a tus ancianos, que aunque ya no puedan hacer de todo, dieron lo mejor de su vida para tu beneficio.
FABULA 1
EL NIÑO Y LOS DULCES
Un niño metió su mano en un recipiente lleno de dulces. Y tomó lo más que pudo, pero cuando trató de sacar la mano, el cuello del recipiente no le permitió hacerlo.
Como tampoco quería perder aquellos dulces, lloraba amargamente su desilusión.
Un amigo que estaba cerca le dijo: - Confórmate solamente con la mitad y podrás sacar la mano con los dulces-.
Nunca trates de abarcar más de lo debido, pues te frenarás.
Un niño metió su mano en un recipiente lleno de dulces. Y tomó lo más que pudo, pero cuando trató de sacar la mano, el cuello del recipiente no le permitió hacerlo.
Como tampoco quería perder aquellos dulces, lloraba amargamente su desilusión.
Un amigo que estaba cerca le dijo: - Confórmate solamente con la mitad y podrás sacar la mano con los dulces-.
Nunca trates de abarcar más de lo debido, pues te frenarás.
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